Ningún sector escapa hoy día a la revolución tecnológica. Actualmente, el empuje de la digitalización es tan formidable que logra dejar huella incluso en ámbitos tan ajenos en apariencia al bit y al chip como la cultura, un segmento de peso en la economía andaluza donde abundan empresas innovadoras y muy capaces de generar riqueza y empleo. En España, la cultura representa el 3,2% del Producto Interior Bruto (PIB) y da trabajo a casi 700.000 personas, según el último Anuario de Estadísticas Culturales (2020). En Andalucía, por otra parte, las 29.000 empresas registradas suponen el 2,5% del PIB y más de 96.000 empleos.

Lejos de aquellos primeros momentos en que las industrias culturales se enfrentaban a la tecnología como una amenaza, con las descargas ilegales de música o cine como principal caballo de batalla, el sector está inmerso en un periodo de transición hacia un entorno digital que afecta a todos los eslabones de la cadena de valor y revoluciona y abarata la producción, distribución y consumo de productos culturales.

Todo está cambiando, aunque todo esté por hacer. Esta es la premisa que ha inspirado a cinco empresas andaluzas que han cogido el toro digital por los cuernos y están revolucionando el sector cultural desde Andalucía.

 

PODIPRINT

Comenzamos nuestro viaje en la localidad malagueña de Antequera. Desde allí, Podiprint ha transformado el mercado editorial con un lema por bandera: primero vender y después producir.

Podiprint nació en 1989 como imprenta digital dirigida a la formación y, en 2014, viró el rumbo hacia la impresión bajo demanda. A día de hoy su catálogo supera los 3 millones de libros en más de 120 idiomas y opera con 40.000 librerías de todo el mundo.

Podiprint-690px

Miguel Ángel Sánchez, director general de Podiprint, asegura que la impresión bajo demanda “destierra el concepto de libro agotado” y permite sortear “problemas de stock, almacenamiento y devoluciones”, que suelen rondar el 30%. El modus operandi de Podiprint consiste en “enviar primero los metadatos de los libros a las librerías, no libros físicos”. Posteriormente, cuando un libro se vende, se imprime en 24 horas y se envía al destinatario, que puede ser la librería o el domicilio del lector”.

La red de distribución de Podiprint se extiende por España, Portugal, México, Argentina, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay y Brasil gracias a su alianza con dos de los principales agentes de la distribución bajo demanda del mundo, Bibliomanager e Ingram.

En su modelo de negocio, la tecnología “es una pieza clave”, ya que “para gestionar los tres millones de títulos y conectarlos a las librerías se necesita “un equipo de IT que se ocupe de la labor de envío y registro de metadatos, así como de la recepción de pedidos”, apunta Sánchez. Además, “toda la planta de producción está conectada para poder realizar las labores de preimpresión, preparación de archivos, producción, acabado, manipulado y tracking”.

La pandemia, lejos de suponer un problema para la empresa, “ha acelerado el negocio”, hasta el punto de que “durante 2020 hubo repuntes de facturación superiores al 300%”. Por si fuera poco, la compañía engrosó en un 400% el número de librerías conectadas y produjo más de un millón de libros bajo demanda.

 

LA SIBILA

Seguimos camino de Rota, en Cádiz, para conocer la propuesta de La Sibila, una empresa que aplica las TIC a la dinamización y digitalización del patrimonio y los recursos culturales.

A través de su proyecto más emblemático, una app para visitar virtualmente el yacimiento arqueológico de Baelo Claudia, en Bolonia, ofrecen al visitante un viaje en el tiempo hasta aterrizar en la etapa en que las ruinas eran ciudades llenas de vida, lo que “facilita la comprensión y la valoración del sitio y, por tanto, mejora la experiencia del usuario”, tal como indica el CEO y socio fundador de la empresa, Abel Martín.

IMG_3312_Sin-Logo-690px

Afortunadamente, continúa Martín, “las titulaciones sobre Arqueología e Historia del Arte incorporan poco a poco el uso de las nuevas tecnologías en su oferta formativa”. En su opinión, los profesionales del ramo están comprendiendo que “la tecnificación es el camino para que sean carreras con futuro y con potencial a nivel laboral”.

Recientemente, La Sibila ha desarrollado para el Museo de San Roque el proyecto Toros de Gerión, que incluye el uso de gafas virtuales para “comprender las piezas expuestas en su contexto original” gracias a “tecnologías como la fotogrametría, el 3D y una serie de técnicas de representación digital que rompen con las limitaciones físicas de lo analógico”. A juicio del CEO, la pandemia ha ayudado a acelerar las visitas remotas a espacios culturales y patrimoniales. “Si no fuera por las herramientas digitales, esto sería materialmente imposible”, subraya.

 

VERJIM

Sin salir de Rota, nos dirigimos a Verjim Animation Studio, un estudio de cine de animación 2D digital conocido por su trabajo en Buñuel en el laberinto de las tortugas, largometraje que ganó en 2020 el Goya a Mejor Película de Animación y representó a España en la gala de los Oscar.

El CEO y fundador de la empresa, Rafael Vera, reconoce que esta película y, anteriormente, la serie infantil Geronimo Stilton, han puesto a esta empresa andaluza en el mapa de la animación mundial. Con solo cinco años de vida, este estudio trabaja en producciones para Reino Unido, Francia, EEUU, Canadá, China y Corea del Sur.

Sin embargo, Andalucía es una tierra con poca tradición en esta industria. En más de una ocasión ha tenido que aclarar Vera que no se dedica a “ir por los hoteles bailando” cuando dice que trabaja en la animación, cuenta entre risas.

Verjim_producción-propia-690px

Al margen de malentendidos, este desconocimiento “es una rémora porque los bancos te escuchan un poco a regañadientes, no se ve como una industria seria”. Sin embargo, la animación bien hecha y con proyectos buenos es “un negocio bastante rentable”, sostiene. “No hace falta irse a Pixar o Disney, una Pepa Pig, un Pocoyo... El desarrollo de marcas infantiles a partir de ese tipo de producciones son muy rentables y generadoras de empleo”.

Hasta hace poco, en España ni se estudiaba ni se sabía nada de animación, con lo que para conseguir buenos profesionales, gente especializada, “normalmente hay que salir fuera”. En el caso de Vera, tuvo que trasladarse a Canadá para formarse. Volvió a su tierra en 2016 “con la idea de montar en Andalucía un estudio de animación adaptado a los tiempos modernos, para que la gente viese que la animación se puede hacer desde aquí”.

El máximo responsable de Verjim sostiene que, hoy por hoy, “la industria de animación es un negocio en pleno auge; es el momento de que las Administraciones se involucren un poco más y vean el potencial que tiene, no ya a largo plazo, sino a corto”. En su opinión, “si se consigue producir desde aquí, todo el beneficio y toda la riqueza se va a quedar en Andalucía”.

 

DROP.SHOW

Pasamos por Sevilla para conocer Drop.Show, una plataforma que aplica el big data a la industria musical para facilitar y optimizar el sistema convencional de contrataciones de artistas musicales entre promotores y discográficas. Un negocio que, tal y como declara Francisco Pozo, alma mater y CEO de esta startup, “está basado en el riesgo”. “En todo el proceso hay algo clave que es decidir qué artista contratas para un evento o para tu discográfica, pero para tomar buenas decisiones necesitas datos”, sentencia.

A través de Drop.show, tanto promotores musicales como discográficas podrán encontrar “a los artistas más influyentes de cada ciudad, optimizar las giras y detectar bandas con alta proyección”. Para conseguirlo, la plataforma da acceso a datos sobre la evolución de dos millones de artistas en redes sociales y plataformas de streaming, proporciona información demográfica sobre sus fans y permite filtrar los resultados por país, género o tasa de crecimiento. En definitiva, “es una herramienta básica para cualquiera que trabaje en este sector”, proclama Pozo.

DROPSHOW-FOTO-690px

El contexto pandémico mundial no ha dejado indiferente a nadie en los dos últimos años. “Para nosotros fue un palo, pero ahora estamos agradecidos. Quizás hubiéramos seguido mirando sólo una parte de un pastel muy grande”, confiesa este emprendedor andaluz. La empresa, que se había centrado en la música en vivo, se reorientó entonces para prestar servicios especializados de marketing digital a la industria musical, actividad que amplió a otros ámbitos a través de una nueva firma, Manzane.

Paralelamente, el equipo de Pozo comenzó a trabajar en una nueva aplicación más completa, más potente, dirigida a promotores pero también a discográficas y artistas, que acaban de lanzar en fase beta y con la que ya pueden dar servicio en España, Europa y América con un objetivo en mente. “Queremos que la industria sea más rentable y más segura, y que no haya que asumir tantos riesgos como hasta ahora”, dice.

 

INSOMNIA

Terminamos nuestro recorrido junto al Mediterráneo, en la localidad almeriense de Roquetas de Mar, donde tiene su cuartel general Insomnia Ediciones, una startup editorial de literatura juvenil, fantasía, ciencia ficción y terror en formato papel y electrónico que nació en 2018 con el propósito de “hacer libros en los que la gente se pudiera meter”. Y qué mejor herramienta que la realidad aumentada para hacer realidad este objetivo y “enriquecer la experiencia de lectura digital”, tal y como propone la CEO, May López. A través de esta tecnología, es posible “dotar de valor añadido a una obra a través de booktrailers, entrevistas con los autores y otros contenidos extra”.

La editorial lanzó en 2018 su primer título con realidad aumentada. Fue Humo y Escarcha (Vincent L. Ochoa y Helena Vicente), obra que tuvo muy buena acogida entre los lectores. “Incluimos unas instrucciones para descargar la aplicación y la gente alucinó”, recuerda López. Sin embargo, el lanzamiento del segundo libro que aplicaba esta novedosa tecnología quedó aplazado por la pandemia. Para entonces, la editorial estaba desarrollando su propia aplicación de realidad aumentada, proyecto que también quedó en suspenso.

Insomnia-Ediciones-El-Cable-690px

Pese a los obstáculos hallados por el camino, la startup almeriense confía en retomar este proyecto en 2022. Para entonces incluirá la realidad aumentada en todos los títulos del catálogo digital, ya que la herramienta propia que ha desarrollado permite “incluir contenido extra sin necesidad de reeditar cada título”.

Desde su nacimiento, esta editorial independiente ha apostado por “la digitalización completa de la empresa”, pues “a fin de cuentas, el mundo editorial no es un mundo que esté ajeno a la evolución de las nuevas tecnologías”, opina la principal gestora de Insomnia. De hecho, la joven editorial ha publicado casi una veintena de títulos tanto en formato físico como en digital, que se pueden consultar en su catálogo.

En marzo de 2020, cuando se cerraron las librerías y se cancelaron eventos, la empresa decidió crear un canal de Twitch en el que semanalmente organiza presentaciones de libros, charlas con autores y mesas redondas para acercar los autores a ese público que está repartido por toda España y Latinoamérica. López reconoce que “el covid ha sido como un tsunami”, pero la tecnología les ha permitido seguir adelante sin perder la esperanza. “Todos los sectores se han tenido que adaptar y el editorial no tenía por qué ser una excepción”, concluye.