En su carrera hacia el ecosistema ideal, una región debe mezclar elementos con rapidez y acierto. La formación, el capital y el talento son claves, pero también juega un papel esencial la experiencia de quienes ya han transitado la senda del éxito. Creada en 2020, Founders Andalucía responde a esta última exigencia.

La idea la urdieron en Sevilla Juan Martínez-Barea, CEO de Universal DX, la startup de biotecnología más importante de la comunidad, y David Troya, su homólogo en Glamping Hub, otra top 5 andaluza, con la intención de forjar un equipo de emprendedores de reconocido prestigio a lo largo y ancho del territorio que sirva de referente y conector a otros empresarios de segunda generación con buenas ideas y menor bagaje.

De momento, la asociación cuenta con alrededor de 30 miembros repartidos entre Sevilla, Málaga, Huelva y Granada. Entre ellos destacan, además de los citados, Tom Horsey (Mox, StartupLabs), Alejandro Artacho (Spotahome), Alejandro Sánchez (Freepik), Hector García (Carto) y José Miguel López (Genera Games y Viva Games). Para ingresar en Founders es necesario facturar más de un millón de euros al año o haber levantado al menos una inversión equivalente.

Si Founders Andalucía fuese una única startup, sus ventas superarían los 150 millones y su plantilla rebasaría los 2.000 efectivos. “Hay que unir a las startups con mayor potencial para convertirlas en una locomotora transversal. Queremos compartir retos y oportunidades, invertir en otras empresas como business angels y aglutinar a quienes desarrollan los proyectos tecnológicos de máximo impacto en Andalucía”, resume Martínez-Barea.

Juan Martínez Barea

El problema de la visibilidad

“Hay gente buenísima a la que nadie conoce”, lamenta el CEO de Universal DX. El cordobés Javier Burón (Audiense, antigua SocialBro) o el sevillano Miguel Carranza (RevenueCat) son, a su juicio, dos buenos ejemplos. El primero opera desde Londres y el segundo desde Silicon Valley. “Los jóvenes han de tener modelos a seguir como los de Burón y Carranza, o los de David Troya y Pilar Manchón [cofundadora de Indisys, startup que vendió exitosamente a Intel, y actual megadirectiva de Google]. Esta clase de inspiración es la que despierta vocaciones y transforma un tejido productivo”.

Otro miembro de Founders, Héctor García, hilvanó Geographica en 2007 y la vendió en 2019 a la madrileña (y poderosa) Carto, donde ejerce de director de Desarrollo de Negocio y Estrategia. Este viraje en su carrera profesional le confirió liquidez suficiente para reforzar su otra faceta, además del emprendimiento. A través de Habichuelas Ventures, García planta recursos en startups prometedoras que aún se mueven en la fase semilla.

El ecosistema andaluz está en su momento MVP (producto mínimo viable, en sus siglas en inglés). Ha habido algunos casos de éxito y ahora tenemos que escalar. Para dar ese paso, es necesario hacer mucho más que hasta ahora. La colaboración público-privada debe mejorar. Deben conocerse los exits, las grandes historias de nuestros emprendedores. Y, por supuesto, está la vía que representa Founders: empresarios altruistas dispuestos a arremangarse siempre que tengan incentivos a medio plazo; en mi caso, que mis hijos no tengan que irse de Andalucía para forjarse un futuro”, reflexiona.

Crecer, crecer, crecer

El mantra de las musas y los héroes vuelve a escena cuando el directivo de Carto piensa en regiones como la Comunidad Valenciana y Galicia, “donde Juan Roig y Amancio Ortega son iconos mucho más allá de la esfera empresarial”. Andalucía, en cambio, “está en un punto mediático paupérrimo. Hay que dar a conocer a señores como [Francisco] Martínez-Cosentino, porque si aquí montas una buena empresa y haces las cosas bien, eres el rey del mambo. Para crecer, nada mejor que esos casos tan dignos de estudio. Es lo que quiere Founders: inspirar y crear conexiones”.

Otra secuencia evocadora es la que narra la historia de Alto Analytics, fusionada con la hispano-estadounidense 4iQ para dar lugar a Constella Intelligence, una startup puntera de ciberseguridad donde un tercer founder, el malagueño Álex Romero, es COO (director de operaciones). “Spotahome, Smartick y Alto exhiben un perfil muy similar. Personas formadas en Andalucía y emigradas a otros lugares. Conocemos el ecosistema y hemos tenido éxito. Somos la primera generación de emprendedores tecnológicos andaluces. Pero ahora llega la segunda: Freepik, BeSoccer y Glamping Hub, por citar tres compañías, han sido concebidas por personas que no han salido de Andalucía y que tampoco han tenido ningún obstáculo para crecer desde aquí”, visualiza.

En Madrid y Barcelona, los dos principales hubs españoles, Romero observa cierta saturación derivada de la competencia. “Adquirir talento allí es costoso. Sin embargo, Andalucía dispone de dicho talento gracias a su buena red de universidades y añade a ese factor la calidad de vida, que fideliza mucho a los profesionales con sus empresas. Lo que le falta a nuestro ecosistema es estar en el radar de los fondos de inversión. Pero no de los españoles y europeos, sino de los americanos. Una de las prioridades de Founders es convertirse en portavoz del ecosistema para que cualquier decisión de las Administraciones Públicas destinada a regular y apuntalar el emprendimiento cuente con una masa crítica de individuos que han vivido eso en carne propia y han salido adelante con buena nota”.

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Radiografía de un founder

Si hay un perfil que encaja como anillo al dedo en la filosofía de Founders Andalucía, ése es el del onubense Alejandro Villarán, coartífice de Seabery. Esta startup de la que ya no forma parte (vendió su parte en diciembre de 2020) utiliza la realidad aumentada para ofertar en más de 60 países un simulador que adiestra a soldadores en industrias como la automoción o la aeronáutica.

Salir de este primer proyecto permitió a Villarán ultimar su segunda startup, un proyecto aún confidencial, y actuar como mentor, business angel y mente pensante de Founders. “Disfruto mucho compartiendo las experiencias que he vivido, sobre todo en términos de construir un producto tecnológico de la nada y lanzarlo después al mercado internacional, que era lo que hacía yo pasando más de 200 días al año fuera de casa”, confiesa. “El ecosistema andaluz ha dado en los últimos años un salto cualitativo importantísimo. Hay exits, ferias, aceleradoras y liquidez, y esto contribuye a que mucho talento que migró se plantee volver de Estados Unidos y Europa. Soy muy optimista. Estamos en la senda de algo grande”.