Metaverso. La palabra más repetida en los medios de comunicación tras decidir Mark Zuckerberg, mandamás de Facebook, rebautizar a su compañía como Meta en una clara muestra de su estrategia de futuro.

Desde entonces el cuentagotas de novedades no se detiene. Todas las grandes empresas del planeta mueven fichas para posicionarse en lo que consideran será el nuevo internet. Sobre el papel, el metaverso es un espacio virtual en tres dimensiones donde, según la agencia estadounidense Wildbytes, la humanidad podría resolver la mitad de sus gestiones cotidianas ya en 2025.

 

Cómo funciona el metaverso y por qué ya hay empresas andaluzas que lo explotan Clic para tuitear

 

Como en tantas otras ocasiones, la industria del videojuego es pionera en la materia. Si el metaverso es una realidad paralela dominada por avatares, si es un canto a la libertad donde un abogado remilgado puede transformarse en un singular rapero/guerrero/forajido, entonces títulos como Second Life, Los Sims y Fortnite llevan años explorando este camino.

Proyectos como Decentraland y Sandbox simbolizan hoy, con diferentes aproximaciones, los principales intentos de digitalización de una nueva dimensión íntimamente ligada al blockchain y los NFTs. Sin embargo, la atomización es evidente: en esta fase de ensayo y error, un buen puñado de startups ejecuta sus propias soluciones. Es el caso de las andaluzas Odders Lab, Educa360 y Datacasas Proptech.

Antes de descender al detalle, conviene esbozar una visión panorámica del fenómeno. Wildbytes vaticina que este mismo año la inversión en el metaverso se multiplicará por diez; calcula que en 2024 el sector facturará 800.000 millones de dólares gracias al auge de los NFTs y la criptomonedas; prevé que el 70% de las grandes marcas estará en el metaverso en un lustro; y destaca que entretenimiento, videojuegos y moda son los verticales que más apuestan por la creación de mundos virtuales.

Carmen Romero, letrada de Balder, un bufete especializado en propiedad industrial e intelectual, lanza la siguiente reflexión: “Mark Zuckerberg repite a menudo que en el metaverso podrán comprarse bienes y se ostentará su titularidad de forma oficial, no como ha ocurrido hasta ahora en el entorno online, donde era la plataforma la dueña del producto”.

En el metaverso -continúa la abogada- tendremos la capacidad de ser titulares de derechos y obligaciones con todo lo que ello conlleva, y eso es precisamente lo que tendrá un impacto directo sobre la economía en general”.

La carrera por posicionarse

Una esfera emergente siempre constituye una oportunidad de negocio. Las marcas persiguen dos objetivos al aterrizar en el metaverso. Por una parte, promocionar sus productos o servicios; por otra, comercializarlos. 

“De hecho, hay muchas marcas de lujo que ya apuestan por esta estrategia. Balenciaga lanzó su colección de otoño 2021 mediante un videojuego y ha colaborado con Fortnite en una tirada de máscaras digitales para jugadores, y Ralph Lauren anunció recientemente una colección para Roblox, Metaverse Holiday Experience, con tiendas virtuales en esta plataforma”, detalla Romero.

En paralelo, “gigantes del textil como Nike y New Balance han empezado a solicitar registros de marcas no para su ropa y calzado, sino para productos virtuales descargables que eran más propios del sector audiovisual y el software”.

 

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Juan Merodio

 

Emprendedor en serie y experto en marketing digital, Juan Merodio opina que el cambio de nombre de Facebook “ha generado una burbuja que es sobre todo marketiniana”, porque no tiene sentido que haya empresas pequeñas diseñando su propio metaverso. “Eso es tirar el dinero. ¿Cuántas redes sociales había al principio y cuántas han sobrevivido?”.

Conforme el fenómeno se expanda, “se producirá la brecha generacional más acusada de la historia. La generación Z pide dinero a sus padres para comprar complementos en Fortnite. Serán estos chavales quienes tiren del consumo, pero ni los millennials ni los baby boomers comprenden qué es el metaverso. La misión de la tecnología será simplificarlo todo. Nadie necesita saber cómo funciona un móvil para usarlo”.

La simbiosis con las cadenas de bloques no es tal en realidad, a juicio de Merodio, quien antepone el blockchain al metaverso, “que será como una capa superpuesta a aquel”. El blockchain, matiza, “es similar a una firma electrónica pero multiplicado por un millón y con una garantía de inmutabilidad y supresión del fraude”.

Este mecanismo es el que permite a criptoartistas como el granadino Javier Arrés vender sus obras vía NFT y al público digital poder apreciar dichas piezas en los museos que algunos coleccionistas de primera línea ya han abierto en el metaverso.

 

Marcando el ritmo

El estudio sevillano Odders Lab desarrolla videojuegos de realidad virtual bajo la batuta de la jienense Ana María Molina. Sus tres títulos (OhShape, Chessclub y Bodycombat) se distribuyen en las principales plataformas de VR; las de Meta, Playstation, HTC, Microsoft y la china Pico.

“Con Oculus, Meta casi monopoliza actualmente el mercado porque se trata de unas gafas asequibles (unos 350 euros) que no necesitan cables ni ordenador”, informa Molina. “La realidad virtual es nuestro presente, el metaverso es nuestro futuro”.

 

OddersLab
Equipo de Odders Lab

 

“El Metaverso -añade la CEO de Odders- lo formará una suma de granitos de arena, no habrá un solo líder. Nuestro juego de ajedrez no es metaverso, pero ya hay un gran avance: puedes jugar una partida contra tu hermano que vive en Estados Unidos y verás su avatar y por lo tanto sus gestos y su voz. El metaverso replicará cada vez mejor nuestro lenguaje corporal”.

Molina se adhiere al pronóstico de una inmensa riqueza a rebufo de esta incipiente dimensión. “El videojuego es sólo una avanzadilla de lo que vendrá. Al final la fusión entre lo real y lo virtual será total y mi hijo podrá asistir a una clase magistral en Cambridge o a la final de la NFL (liga de fútbol americano) sin moverse de su casa. El metaverso está para romper con las limitaciones del lugar de nacimiento. Es una enorme oportunidad”, concluye.

 

Educa360
Profesor impartiendo una clase de historia

 

Educa360 permite a profesores y escuelas crear clases virtuales en el mini-metaverso que esta startup sevillana construye paso a paso. Fernando Sierra (CEO) asegura que este software es tan sencillo que no exige descargas. “Funciona a través de la web y cualquier dispositivo (teléfono, tableta, portátil) vale para conectarse, incluidas nuestras gafas de realidad virtual, que es nuestro producto premium”.

Una vez confeccionada la clase, alumnos y profesores entran en el metaverso con sus respectivos avatares y la magia se despliega. “Es posible visitar el interior de una célula, aterrizar en Marte o caminar por la antigua Roma”.

Para entender el acierto que supone la aproximación de Educa360 bastan estos números: 175 centros educativos se han registrado en una plataforma que acoge a más de 700 profesores y contiene alrededor de 3.600 horas de clases virtuales.

Sierra enriquece la estadística con otra lectura: “Influyen el cambio generacional y la plasticidad de nuestro cerebro. Hay chicos que llevan con los videojuegos desde los cinco años. Esa generación Z ya está preparada para pasar mucho tiempo en el metaverso; por eso tiene sentido conectar a profesores y alumnos. Hace falta comprender qué ocurre en el entorno del alumno y entre los profesores que también son nativos digitales”.

A la startup andaluza de e-learning no le preocupa desenvolverse de momento en su propio microcosmos. “Todos los metaversos que nacen hoy confluirán en uno, lo cual no quiere decir que vayan a desaparecer sino que se unificarán igual que ocurre con internet. Sólo existe un internet donde estamos todos; con un solo avatar podrás moverte con libertad en cada parcela del metaverso”, argumenta el CEO.

A propósito de parcelas, y en la línea de Decentraland, Educa360 propone Educaverse, un espacio donde las instituciones educativas privadas y públicas podrán levantar sus edificios para que cualquier persona (en forma de avatar) los visite y valore su oferta académica.

 

El ático de tus sueños

Comprar casas parece más fácil que nunca si uno se atiene a los atajos que permite la tecnología. Datacasas Proptech, malagueña y liderada por Santiago Cabezas-Castellanos, aprovecha un proyecto junto a Metrovacesa (Málaga Towers) para recrear un piso piloto que el cliente puede examinar desde el metaverso gracias a las consabidas gafas de VR.

 

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Málaga Towers

 

“Nuestro negocio es la venta de viviendas en España a un público procedente mayoritariamente del norte de Europa. El 40% compra online sin ver los pisos y el 60% rematan físicamente la operación después de haberse informado virtualmente. La rama de I+D es la que permite que estrenemos nuevos sistemas de comunicación y la rama del metaverso”, afirma Cabezas-Castellanos.

Ahora mismo el metaverso es sólo digital y por lo tanto endogámico; nosotros queremos la unión de los dos patrones: vender los elementos físicos en el mundo digital. En el fondo, el metaverso significa darle movimiento a la comunicación; si sólo hay voz o escritura, hay malentendidos, de ahí los emoticonos de Whatsapp. La comunicación digital hay que humanizarla. Y si encima combinas usabilidad y capacidad de pago, el éxito está asegurado”.