«Andalucía es un diamante en bruto» dice Pilar Manchón. Y lo dice con conocimiento de causa. Ella misma nació y estudió en Sevilla y pasó una parte de su trayectoria profesional en la región. Hoy, como directora senior de Estrategia de Investigación en Inteligencia Artificial en Google, desde el mismísimo Silicon Valley, insiste en que «el talento andaluz no tiene nada que envidiar al de ninguna otra geografía». Y quizá tiene razón.

Desde dentro puede que en ocasiones se nos olvide, pero la realidad es que Andalucía es un territorio vibrante e innovador que contiene en su interior el potencial de convertirse en una región de referencia en el proceso de transformación más importante de este siglo: la transición digital. Por algo empresas tan relevantes como Google o Dekra la han elegido para iniciar nuevos proyectos; por algo, miran a ella cada vez más Business Angels (un 39% en 2020 frente a un 18% en 2019); por algo, tiene a dos de sus ciudades (Málaga y Sevilla) en la lista de los 5 principales ecosistemas startup del país por volumen de inversión. «Tenéis un enorme potencial y tenéis que creéroslo», afirma Javier Megías, Startup Program Director en la Fundación Innovación Bankinter.

Pero, ¿qué hace diferente a Andalucía de otras regiones de nuestro país?

El gigante tecnológico escoge Málaga para desarrollar su trabajo en materia de ciberseguridad

Pilares sólidos para el avance digital

Según el Barómetro del Clima de Negocios en España, hay varios aspectos que los inversores valoran a la hora de elegir un territorio al que llevar su capital y sus proyectos. En el caso de España, ponen en las primeras posiciones el tamaño del mercado, las infraestructuras y la calidad de vida. En todas esas categorías, Andalucía aprueba con nota: «Tiene las mejores infraestructuras de banda ancha ultrarrápida de Europa y una de las mejores del mundo. Ciudades andaluzas que no son capitales de provincia disponen de mejores infraestructuras que la mayoría de las capitales europeas, y eso es algo que tenemos que aprovechar», defiende María Jesús Almanzor, consejera delegada en Telefónica España.

En su Estrategia de Infraestructuras de Telecomunicaciones 2020, Andalucía se marcaba los objetivos de generalizar el acceso a internet de 30Mbps y de garantizar que al menos el 50% de los hogares estuvieran abonados a conexiones de 100Mbps o superiores en esa fecha. La Comunidad ha puesto en marcha diferentes actuaciones para incentivar un despliegue ordenado de servicios de telecomunicaciones en la región y en 2018 lanzaba una línea de ayudas de 10 millones de euros para incentivar el despliegue de redes ultrarrápidas en pequeñas poblaciones y espacios productivos. A día de hoy, según los datos más recientes del INE, un 94,7% de las viviendas andaluzas ya tiene acceso a internet —está menos de un punto por debajo de la media nacional—, mientras que el número de compañías con acceso a internet aumenta sin pausa entre las de menos de 10 empleados (hasta el 75%) y roza la totalidad (98%) entre las de 10 o más.

En un momento en que el tecnológico es el sector con más potencial de futuro, la disponibilidad de infraestructuras digitales se torna fundamental, aunque mejor todavía si van acompañadas de una amplia red de transporte terrestre y aéreo. Al fin y al cabo, cuando se trata de negocios todo suma, y estos puntos fuertes juegan a favor de una Comunidad Autónoma que siempre ha tenido una ubicación estratégica y una climatología envidiable.

Aunque, si existe un criterio que puntúa por encima del resto cuando se trata del potencial empresarial y económico de una región ese es el capital humano.

Un potente ecosistema de talento e innovación

«Lo que hace diferente a los emprendedores andaluces, aparte del talento enorme que tenéis en la región, es la capacidad de ser ambiciosos y creativos pero a la vez muy eficientes», destaca el también fundador de Startupxplore, Javier Megías. María Jesús Almanzor sube la apuesta y añade dos componentes adicionales: «la pasión y la ilusión» —que, por cierto, nunca sobran en un momento como el actual—.

La última encuesta de la Asociación Andaluza de Business Angels Networks (AABAN) y Promalaga, realizada entre abril y junio de 2020, confirma esta afirmación: los inversores eligen Andalucía por su talento emprendedor. Es más, el equipo de personas que lidera y forma la startup es un factor cada vez más decisivo a la hora de destinar fondos a un proyecto. Así lo destaca el 31% de los inversores encuestados frente al 26% que lo hacía en 2019.

Y sumamos también el último informe de la Fundación COTEC sobre empresas gacela, que sitúa a Andalucía como la región en la que más ha crecido el número de empresas de alto rendimiento en el último periodo.

Ahora bien, para que ese talento florezca es preciso construir un entorno que le proporcione todos los recursos, herramientas y redes necesarias.

Para Almanzor, el ecosistema de innovación y emprendimiento que tiene Andalucía es pionero. Como prueba sus nueve Parques Tecnológicos, sus dieciséis Centros de Investigación y Formación Agraria y Pesquera, sus veintiún Centros Tecnológicos y sus cuatro Centros Europeos de Empresas e Innovación. Juntos aportan el 3,13% del PIB regional y generan el 3,74% del empleo. La región acoge, en total, 22 de las 215 incubadoras y aceleradoras de todo el país, solo por detrás de Comunidad de Madrid y Cataluña y por delante de la Comunidad Valenciana, su gran competidora en el mapa nacional de la innovación. Y ya tiene dos ciudades (Málaga y Sevilla) en la lista de los 10 principales ecosistemas startup de España por volumen de inversión acumulada.

«Andalucía es hoy un ejemplo increíble de transformación, de digitalización, de adaptación a estos nuevos tiempos; una región donde el crecimiento de startups es cada día superior pero no solo en número, sino en potencia, en calidad, en representación de los distintos niveles», recuerda María Benjumea, presidenta y fundadora de Spain StartUp, coordinadora de la plataforma global South Summit. «Tenemos que sentirnos muy orgullosos de tener esta gran Andalucía».

En ese impulso al emprendimiento de base tecnológica destacan, además, varios proyectos que han demostrado la importancia de la colaboración público-privada para fomentar el desarrollo económico del territorio. Vienen a la cabeza Andalucía Open Future, en colaboración con Telefónica; Minerva, en colaboración con Vodafone; y el trabajo de la Fundación Alastria para fomentar la economía digital a través del desarrollo del blockchain. La cooperación de esta última con las administraciones locales y el Gobierno autonómico ha dado lugar a hitos tan relevantes como la celebración en la región del primer congreso mundial de blockchain, Convergence 2019.

Una región elegida por los mejores

Conscientes de su peso y su potencial, son muchas las multinacionales que han venido eligiendo la región para sus proyectos más ambiciosos. Altran, Ciklum, Everis, Oracle… Y, ahora, Google. La tecnológica anunciaba, a principios de este año, que instalará en Málaga su Centro de Excelencia para la Ciberseguridad. Este espacio de 2.500 metros cuadrados entrará en funcionamiento en 2023 para ofrecer formación, charlas y mentorías sobre seguridad informática, investigación y desarrollo de producto a empresas y profesionales.

Pero, si Google sueña con convertir la capital de la Costa del Sol en un centro de referencia internacional en la lucha contra los ataques informáticos, la alemana Dekra se ha marcado el objetivo de situarla a la cabeza en el desarrollo de aplicaciones claves de big data, inteligencia artificial, IoT, incluso del vehículo conectado. Mediante su Hub Global de Tecnologías de la Información, añadirá dos nuevos equipos (Plataformas Digitales y Desarrollo de Software) a las 80 personas que ya trabajan para la compañía desde el Parque Tecnológico de Andalucía.

De hecho, a pesar del difícil momento en que nos encontramos, en los últimos meses no han dejado de sucederse las buenas noticias para la región. Sin ir más lejos, la Fundación Mobile World Capital, organizadora de Mobile World Congress, anunciaba hace solo unas semanas su acuerdo con el Ayuntamiento malagueño para traer a Andalucía su Mobile Week el próximo diciembre. «Seguimos la evolución de Málaga como laboratorio de innovación desde hace muchos años. Es una ciudad con visión, liderazgo y estabilidad, que la hacen única para que las cosas fertilicen», apuntaba durante la presentación de la iniciativa el CEO de Mobile World Capital, Carlos Grau.

El reto de llevar a Andalucía al siguiente nivel

Según el informe anual del sector TIC del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), ya en 2018 la inversión en el sector tecnológico andaluz alcanzó los 796 millones de euros, superando este los 3.274 millones. Hoy es el tercero del país por número de empresas y da empleo al 9,5% de los 627 mil españoles que trabajan en él. Se confirma, así, como un motor fundamental para la competitividad, la productividad y la generación de empleo de calidad.

Si a ello se une lo aprendido en este último año, en el que la digitalización ha jugado un papel crucial para mantener activa nuestra vida económica y social, apostar por la transformación digital parece no solo recomendable sino totalmente ineludible.

Así lo cree Fuencisla Clemares, Country Manager de Google para España y Portugal, quien identifica varias claves para dar ese salto cualitativo en la región. «La primera es que tanto empresas como startups y emprendedores deben consolidar su plan empresarial en base a un propósito y unos objetivos con ambición exportadora y que tengan como vehículo transversal la tecnología y la digitalización, tanto de negocio como de los procesos». Esto debería ir acompañado, según la directiva, de una mayor, mejor y continúa preparación de la fuerza laboral para afrontar los nuevos retos que impone el entorno tecnológico, algo que, a su vez, debe hacerse desde la diversidad: «solo si somos diversos podremos cumplir con las necesidades de una sociedad cada vez más exigente».

La parte de capacitación digital, ya no solo de los profesionales sino de la población en general, es una de las tareas pendientes que tiene nuestro país en su conjunto. Apenas un 54,8% de los adultos españoles dispone de las competencias digitales básicas, por debajo de la media de la UE (57,2%) y lejos del Reino Unido y los países nórdicos, que superan el 70%. Eso supone, por un lado, un esfuerzo importante de reskilling y upskilling de la fuerza laboral, para que nadie se quede fuera del mercado, pero también una apuesta firme por la digitalización desde los niveles más básicos de la educación y porque no decaiga el interés por las titulaciones STEM. El tiempo juega en nuestra contra porque hacen falta al menos dos décadas para que los jóvenes que se incorporan al mercado laboral lo hagan con el nivel educativo de las sociedades más prósperas, y otras dos décadas para renovar la mitad de la población activa.

Van de la mano de este desafío la necesidad de seguir invirtiendo en ciencia e investigación y la importancia de mejorar los niveles de transferencia tecnológica. Todo ello, añade Clemares, sin perder de vista la otra gran transición de nuestro tiempo, la ecológica: «Hay que pensar en la sostenibilidad como eje primordial si queremos crecimiento respetuoso con el planeta».

Por supuesto, nada de esto es trabajo de un día, pero sirve para trazar una primera hoja de ruta. En un momento de crisis como el actual, cada uno de los pasos que se den para allanar el terreno a los emprendedores y acompañar al tejido empresarial en su proceso de digitalización y crecimiento —también desde el punto de vista regulatorio o de la financiación— será decisivo para situar a Andalucía como un enclave de referencia en el escenario de la recuperación. En este contexto, los fondos europeos Next Generation, destinados en buena medida a las transiciones digital y verde, pueden llegar a ser grandes aliados. Ahora solo se trata de aprovechar la oportunidad. Porque «cuando hablamos de digitalización hablamos de futuro, de convertir en realidad el gran potencial que tiene Andalucía para alcanzar posición de liderazgo en el siglo XXI». Lo dice una sevillana que llegó hasta Silicon Valley.