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El ADN andaluz del coche más sostenible de la historia

Antonio Espinosa de los Monteros (Sevilla, 1990) aspira a revolucionar la industria del automóvil con dos modelos fabricados con materiales reciclados y un modelo de negocio basado en la producción de proximidad.
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La vida del emprendedor es similar a un caleidoscopio. Cada fase representa un gráfico, un paisaje, una aventura de consecuencias a menudo inciertas. Conforme los acontecimientos se suceden, ocurre que la vista se refina y los proyectos mejoran. Por eso existe la figura del serial entrepreneur.

Pocos simbolizan mejor este camino que el sevillano Antonio Espinosa de los Monteros, fundador de Auara y, más recientemente, Liux, dos startups en apariencia muy diferentes.

Antonio Espinosa de los Monteros
Antonio Espinosa de los Monteros

Auara es en gran medida un canto al altruismo. Esta empresa embotella agua mineral en envases 100% reciclados y reciclables y destina todos sus beneficios a fines sociales. Gracias a esta iniciativa, casi 93.000 personas de 19 países tienen acceso a agua potable y saneamiento.

Con la pandemia y el cierre de muchos negocios de hostelería y turismo, sin embargo, se produjo el revés. Auara sufrió mucho y Espinosa logró reflotar la compañía gracias a un acuerdo con Hijos de Rivera, los propietarios de Estrella de Galicia, responsable actualmente de las tareas comerciales vinculadas a aquella.

Esta ventana de oxígeno permitió al CEO transformarse en CEO otra vez. Soñador por naturaleza y obsesionado con la misión del bien común, Antonio Espinosa conectó con David Sancho y Antonio Garrido, dos espíritus igualmente entusiastas, y juntos moldearon la semilla de Liux, el primer coche eléctrico español (y casi mundial) construido con materiales reciclados y de origen vegetal.

Equipo de Liux
Equipo de Liux

El prototipo se presentó en Madrid el 10 de noviembre, aunque habrá dos modelos, uno más pensado para la carretera y la comodidad del desplazamiento (4,65 metros de largo) y otro de dimensiones más contenidas e ideal para el movimiento urbano. Los precios oscilarán entre 39.000 y 54.000 euros y las primeras unidades saldrán a la venta en 2024.

“Nuestro planteamiento no pasa por competir con súper compañías que fabrican medio millón de coches al año. Nos atrae más el concepto de una microfábrica que ponga en la calle entre 25.000 y 30.000 [la meta es que esta cifra se sitúe en 50.000 para 2026]. La filosofía que nos gusta se basa en una producción regional para abastecer al mercado de proximidad, impactando así en los proveedores locales, evitando logísticas disparatadas y generando ciclos mucho más sostenibles”, explica Espinosa de los Monteros.

Para comprender qué palpita tras Liux, cuyos prototipos se han diseñado y ensamblado en Santa Pola (Alicante), este empresario nacido en 1990 se retrotrae a los valores recibidos durante su infancia.

“Mis padres me inculcaron el inmenso valor de compartir. En esencia, estamos en esta vida para amar al prójimo, sólo así alcanzamos la felicidad. El entorno profesional también es un lugar donde practicar esta premisa, porque es donde más tiempo invertimos. Si las empresas no contribuyen a la felicidad, algo estamos haciendo mal”, reflexiona.

Parte de ese ideal, añade, depende de cuidar el planeta.

“Dificultamos mucho la forma de definir los compromisos y las oportunidades que tenemos con el mundo (impacto social, sostenibilidad, regeneración, igualdad) cuando todo se resume en ponerle cariño a lo que hacemos. Este tipo de cosas suenan exóticas e incluso cursis en el entorno empresarial, pero creo en ellas más que en cualquier método de escuela de negocio”.

Alejados o cercanos a este discurso, los mercados piden datos y Espinosa desciende al tecnicismo. “Nos inspiramos en los desarrollos de BMW con la serie i. Los alemanes llevan años trabajando el chasis superior y el monocasco en fibra de carbono; nosotros sobre ese proceso evolucionamos para incluir una plataforma propia fabricada en aluminio, la impresión 3D y la producción de piezas de composite que reducen los plazos y dejan menos huella de carbono. En vez de producir la matricería de acero, la hacemos de polímeros. Los desperfectos se reparan más fácilmente, pero resisten menos ciclos”.

Los comienzos de Liux se basaron en el bootstrapping y dos de las tres famosas efes (friends & family). Así reunieron los fundadores 2 millones de euros que complementarán el año próximo con una ronda de inversión de un importe sensiblemente superior.

Como valor añadido de los modelos de Liux, el CEO subraya la modularidad.

“En los próximos 10 años habrá una incertidumbre tecnológica bestial en este ámbito, con el hidrógeno y los biocombustibles como alternativas, ya que el litio tiene sus problemas. Desligar el activo coche del activo batería es clave. El riesgo de obsolescencia de los vehículos eléctricos con las baterías soldadas es enorme y no queremos que nos pase esto, sino que puedas quitar y poner la batería e incluso darle un segundo uso para el autoconsumo del hogar, por ejemplo”.

“Mi objetivo en los próximos 15 años es Liux. Ojalá el impacto sea gigantesco y repercuta también en el éxito de Auara. Después, ya se verá”, resume este andaluz afincado en Madrid. La suerte, hasta ahora, siempre ha estado de su parte.

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