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Veloz y fiable: así es el galgo andaluz del wifi

Galgus utiliza algoritmos para que las redes de wifi hablen entre sí y colaboren en entornos tan congestionados como un avión o una estación de tren. Para alegría del usuario, esta tecnología made in Sevilla mejora el rendimiento de las conexiones a Internet hasta un 400%.
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Galgus WiFi access point

El wifi, tan elemental en la vida contemporánea, encierra cierta complejidad. Cada aparato (el famoso router) pesca del aire una señal que después alimenta a nuestro ordenador, televisor inteligente o teléfono. La confluencia de tantas redes como vecinos, empresas e instituciones de diversa índole haya en cualquier rincón de la ciudad, convierte la atmósfera en una inmensa telaraña donde las señales se superponen generando interferencias.

¿Es inevitable este embrollo? Con Galgus, no. La startup sevillana, fundada en 2013 por José Ayub González (CEO) y José Antonio Delgado, convierte el wifi en un entramado inteligente donde cada dispositivo colabora con el resto para mejorar la experiencia de usuario.

“La tecnología de Galgus, basada en inteligencia artificial, permite reducir interferencias, rebajar colisiones de paquete y equilibrar el número de usuarios de unas redes con los de otras. Tenemos siete patentes registradas y dos más en curso tanto en Europa como en Estados Unidos. Toda esta innovación nos concede una posición interesante en un mercado dominado por compañías americanas (HP, Cisco) y Chinas (Huawei). Podemos ser el player europeo de referencia”.

José Ayub González

En un entorno marcado por la alta densidad de usuarios, Galgus es capaz de mejorar el rendimiento de las redes wifi hasta un 400%.

“El sistema siempre es el mismo, aunque obviamente la optimización varíe según si estás en un avión con otros 300 pasajeros o en una smart city con dos millones de habitantes”, matiza el CEO.

Galgus, empresa andaluza especializada en el desarrollo de tecnología wifi
José Ayub González (CEO) y José Antonio Delgado

Un ejemplo: si un canal 1 tiene en el momento en que el usuario se conecta al wifi 30 interferencias, el router de Galgus puede generar una señal mejor eligiendo el canal 6, con tres interferencias.

La alusión a los aviones no es casual. “José Antonio y yo trabajábamos en Irlanda, en una empresa que hacía pantallas multimedia para ver contenido en aviones (Airvod). Nos dimos cuenta de que la tecnología wifi no era capaz de dar suficiente velocidad cuando tienes a centenares de personas pegadas las unas a las otras. Había que montar en el avión entre tres y seis puntos wifi que no se comunicaban entre sí e interferían todo el tiempo”. Esta fue la chispa que prendió la mecha de Galgus.

“Cuando la idea tomó forma, dejamos nuestros trabajos en Dublín (con salarios muy altos), volvimos a Sevilla, fundamos la empresa y a los 10 meses firmamos un contrato con una empresa norteamericana que tenía ofertas de Cisco, Motorola y HP para su producto de wifi para aviones. HP tenía 390.000 empleados y nosotros seis. Les convencimos por nuestra innovación; ni siquiera éramos los más baratos”, recuerda González.

Hoy la startup emplea a 60 trabajadores. Desde su botadura, ha logrado reunir dos millones en subvenciones al I+D y ha levantado 6,5 millones en dos rondas de inversión. “Somos una empresa de deep tech que ofrece una experiencia de uso sensiblemente superior a lo habitual”, recalca el CEO de Galgus.

Con oficinas en EEUU, Colombia y Perú y la certeza de que “el wifi de calidad es crucial en cualquier negocio”, Galgus cuenta entre sus clientes a Telefónica y Cellnex; Dubai Marina; los puertos de Algeciras y Valencia; ayuntamientos como los de Almería, Mérida y Badajoz; las estaciones de trenes que gestiona Adif; Grupo Barceló y Boeing.

“El problema de las redes wifi es que a veces fallan sin ninguna razón aparente, o le van bien a 700 y mal a 100. Nosotros equilibramos esta ecuación para que la experiencia del peor usuario sea como mínimo buena. El algoritmo está calibrado para que un señor que pide 100 megabits por segundo los reciba, pero si eso no hace que una persona que consume 1 megabit en paralelo en una videollamada vea cortada su conversación”, sintetiza González.

Pese a existir y pelear en la industria tecnológica, el máximo responsable de Galgus habla de la hiperconexión y su reverso tenebroso. “Es complicado rebelarse contra esos grandes players que nos quieren siempre conectados para consumir. Pero la tecnología es una herramienta y hay que ponerle límites. Ya lo hemos visto durante la pandemia: la saturación estaba ahí”.

Como B2B que es, Galgus (el galgo español, veloz y fiable) se pone en la piel del negocio que sabe que debe facilitar un wifi decente a sus clientes. “El gestor del hotel te tiene que facilitar el paquete completo porque ya es una necesidad de primer uso. Si lo vas a dar, dalo bien; darlo mal es siempre la peor opción. Para muchos negocios el wifi representa costes adicionales, por eso intentamos que puedan sacarle el máximo partido y les damos una serie de analíticas muy potentes para comprender mejor al consumidor”.

Más que como startup, González piensa en Galgus como scaleup. “Aunque ya tenemos grandes clientes, nos estamos internacionalizando y queda mucho por hacer. Nuestro mercado es grande y contamos con una clara ventaja competitiva para convertirnos en referentes mundiales”.

Año a año, un grupo de doctores en Telecomunicaciones investiga nuevas técnicas y algoritmos para Galgus. “Cada curso hay que añadir innovación y patentes para conseguir que el liderazgo tecnológico se transforme en liderazgo empresarial. Los retos cambian de forma, nuestra meta siempre es la misma”.

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