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Inventores disfrazados de artesanos

Tonelería del Sur convierte la fabricación de barricas, oficio antiguo donde los haya, en un ejercicio permanente de innovación donde se mezclan una potente imagen de marca, la permanente creación de productos disruptivos y la economía circular.
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Un chispazo mental cambió para siempre los destinos de Tonelería del Sur, firma montillana especializada en la fabricación artesanal de barricas para bodegas y destilerías. Rafael Cabello, segunda generación de una saga familiar que echó a andar en 1974, disfrutó gracias al ICEX de una estancia en Estados Unidos, donde comprendió tres cosas: la importancia del branding, el valor diferencial de la creatividad y la certeza de que “la gente puede ser feliz trabajando”.

Gracias a esa triple revelación, asegura Cabello, la empresa está hoy donde está. En 2020 facturó 2,3 millones de euros (las ventas crecerán un 10% este año) y en 2022 comenzará el traslado por fases a las nuevas instalaciones, ubicadas en las faldas de la Sierra de los Lagares, 5.000 metros cuadrados que permitirán elevar la producción de 8.500 barriles anuales a alrededor de 20.000. Recientemente, Tonelería del Sur recibió el Premio de Artesanía de Andalucía en la categoría de innovación e investigación.

Tonelería del Sur (@casknolia): inventores disfrazados de artesanos. Clic para tuitear

Casknolia es nuestra marca de barril. En la vieja escuela, lo que se hacía era poner el nombre del tonelero en cada bota, pero nosotros apostamos por un diseño muy diferencial que permitiese a cualquiera identificarnos entre los miles de barriles que hay en una destilería. Invertimos en campañas muy fuertes de marketing y nos inclinamos por la transparencia total en un sector que era muy opaco y por abrir las puertas de la tonelería para que el público supiese al dedillo lo que hacemos. No somos industriales, somos artesanos. El valor humano debe superar siempre a la máquina”, reflexiona Cabello.

Los clientes de la Tonelería del Sur suelen ser destilerías de whisky, ron, ginebra o tequila y fabricantes de cerveza artesanal. Con una plantilla de 23 trabajadores y una clarísima proyección internacional (el 90% de la producción se exporta), la compañía ofrece tres líneas de negocio. La más sencilla se llama Virgin (barril de color amarillo), se fabrica con madera de roble español, europeo o americano y está disponible en capacidades que van de los ocho a los 500 litros. “Es un tipo de barril que nunca ha tenido nada en su interior y donde el destilador decide el tipo de roble y de quemado y el formato”, especifica Cabello.

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En la gama Historic (color rojo), la empresa compra las botas directamente a las bodegas después de entre 10 y 15 años en uso, optando tanto por vinos secos (amontillado, palo cortado) como por vinos dulces (pedro ximénez, oporto, marsala). En este caso, la disponibilidad depende de las ganas que una bodega tenga de vender sus barricas, de ahí que no sea el principal sustento de la Tonelería. Ese honor recae sobre la gama Legacy (naranja), donde el precio de media bota (250 litros) oscila entre 800 y 1.000 euros. “Este es un barril de autor donde el destilador decide todo, incluida la bodega donde desea llenarlo de vino durante dos años”.

El secreto está en la mezcla

Los Legacy se empapan, entre otras, en las bodegas de tres denominaciones de origen andaluzas (Jerez, Málaga y Montilla), propiciando una paleta de sabores muy amplia. Así describe Rafael Cabello el proceso: “Cuando destilas whisky, el sabor no es muy agradable, pero al llenar el barril de vino, la madera absorbe unos milímetros de alcohol, aromas y color. Luego se vacía y se llena de whisky, una bebida que tiene mucho más alcohol que el vino y penetra más en la madera, impregnándose de todo lo que estaba antes en el barril. El resultado es un producto más redondo, con más fragancia y colores”. Se trata siempre de whiskies de alta gama cuyo precio medio ronda los 150 euros.

Innovar o morir

A veces una mirada fresca sobre un asunto rutinario arroja al tablero la luz de una idea. Los clientes escandinavos de Tonelería del Sur suponen un 27% de la facturación y muestran una especial sensibilidad hacia lo sostenible. Suecos, noruegos, finlandeses, daneses e islandeses plantearon en mayor o menor medida a Cabello la posibilidad de comercializar “un barril que no existía”, el envejecido con vino ecológico, y pronto al CEO se le encendió la bombilla. “En Montilla está Bodegas Robles, la mejor bodega de vinos generosos ecológicos de España. Hablé con el dueño, Francisco, porque la sostenibilidad siempre ha sido para nosotros un punto importante. A ellos les gustó el proyecto y el resultado fue la gama Legacy organic”.

No es el único invento de la marca cordobesa. Casknolia barrel chips es una muestra perfecta de lo que puede deparar la economía circular. “La madera que nos sobra la usamos como fuego para moldear los barriles, pero desechamos viruta y metales. El metal sobrante iba a una fundición, pero la viruta servía sólo para elaborar pellets. Nuestro producto permite ahumar la comida y está pensado para darle a la alta cocina un plus de innovación. Y no pararemos ahí. Quizás fabriquemos nuestro propio pellet y estrenemos una línea para barbacoas. Hemos observado que la competencia intenta imitar cosas que hacíamos hace cinco años, lo cual demuestra que vamos por el buen camino”, afirma orgulloso Cabello.

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